domingo, 1 de junio de 2014

¿COMO SE PUEDE VENCER EL JET LAG?


¿Cómo se puede vencer el jet lag?

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Avión
El jet lag extenúa y desorienta. Incluso puede hacer perder el apetito y el deseo sexual.
Según la revista Air & Space, el término jet lag fue creado en febrero de 1966. "Si es miembro del jet set y viaja a Katmandú a tomar un café con el Rey Mahendra, cuente con que padecerá de jet lag, una debilidad similar a la resaca, que se produce por el sencillo hecho de que los jet viajan tan rápido que dejan atrás el ritmo biológico de su cuerpo", escribió Horace Sutton en Los Angeles Times.
Los humanos adquirimos la capacidad de saltarnos zonas horarias hace pocas décadas y aún no hemos encontrado la forma de adaptarnos.
Para tratar de sobreponerse a los efectos del jet lag, los viajeros lo han intentado todo; desde colocarse semillas en puntos de dígito puntura o detrás de las orejas, hasta consumir Viagra.
¿Qué sucede realmente en nuestros cuerpos cuando nos saltamos zonas horarias? ¿Cómo ayudan las investigaciones a comprender y aliviar sus efectos?
El jet lag es el resultado de la alteración de nuestro reloj biológico. Él es el encargado de controlar nuestro ritmo circadiano, el cual anticipa el amanecer y el atardecer y controla todo, desde nuestra presión sanguínea hasta nuestro apetito.
Dicho sistema está calibrado a un período de aproximadamente 24 horas. Existe un "reloj central" en nuestro cerebro que es sensible a nuestra exposición a la luz y coordina todos demás relojes de los órganos y tejidos.
Todos estos relojes son controlados por la hormona melatonina, producida por el reloj central cuando oscurece para que sintamos somnolencia y para controlar nuestra temperatura corporal mientras dormimos.
Cuando viajamos a otra zona horaria (o trabajamos durante la noche), nuestros relojes corporales se alteran o, para usar el término técnico, se "desfasan". Entonces, a cada reloj le toma un tiempo distinto volver a calibrarse, y por eso es que nos sentimos tan mal.
A la mayoría de las personas les lleva unos días ajustarse por completo, dependiendo no sólo de la cantidad de franjas horarias que cruzaron, sino también de la dirección en la que viajaron. Resulta más problemático viajar hacia el este, debido a la forma en que funciona nuestro reloj biológico.
A medida que este reloj sobrepasa el período de 24 horas, nuestro cuerpo lo compensa restando un poco cada día hasta que se sincroniza con el ciclo de luz habitual.
Si se viaja hacia el oeste, se ganan horas y, por lo tanto, el cuerpo tiene tiempo adicional para hacer estos ajustes. En cambio, hacia el este los días se acortan y la adaptación se hace más difícil.

Cambios de horario

Hombre en la cama
Cuando se viaja hacia el Este, cuesta más recuperarse del jet lag.
Entonces, ¿es posible engañar a nuestros relojes biológicos? "Hasta ahora, no existe una cura milagrosa para el jet lag", sostiene Horacio de la Iglesia, profesor de biología de la Universidad de Washington.
"Tradicionalmente, la mejor solución es una combinación de estrategias, tales como restringir durante cierto horario la exposición a la luz, los descansos, las comidas y actividades como caminar o correr con pequeñas dosis de la hormona melatonina", dice.
Simon Archer, de la Surrey University, está de acuerdo, al menos en teoría. "Un tratamiento combinado puede resultar, pero en la práctica puede ser difícil seguir el cronograma, sobretodo evitar exponerse a la luz a la hora incorrecta".
Además, la melatonina no se encuentra disponible en todos los países y aquellos que sufren epilepsia o consumen warfarina, un medicamento contra los coágulos sanguíneos, tienen prohibido su consumo.
El mecanismo circadiano depende de los "genes de reloj" que codifican proteínas y cuyos niveles se elevan o caen en patrones rítmicos.
Todas estas estrategias tienen como objetivo acelerar el proceso de calibración de nuestros múltiples relojes a la nueva zona horaria.
"El trabajo llevado a cabo durante los últimos 15 años nos llevó a un increíble aumento de nuestro conocimiento del reloj circadiano, la influencia de la luz y el jet lag", sostiene Stuart Peirson, del laboratorio de oftalmología Nuffield en la Universidad de Oxford.
El reloj central está en el hipotálamo, en el núcleo supraquiasmático (NSQ). Este mecanismo depende de los "genes del reloj" presentes en las neuronas del NSQ. Si se alteran estos genes, se altera el comportamiento de 24 horas del organismo "ya sea una mosca, un ratón o un humano", afirma Peirson.
Este especialista estudió junto con su equipo cómo afecta la luz a la expresión de los genes del reloj del NSQ.
"El incremento de la expresión de ciertos genes del reloj puede efectivamente mover las 'manecillas' moleculares del reloj a la hora apropiada", comenta Peirson. Sin embargo, parece haber un límite de cuánto puede cambiarse: una hora por día.
"Nuestra labor en esta área es identificar el freno natural, una proteína llamada SIK1, que se activa con la luz y previene activamente el cambio del reloj". Normalmente tomaría cinco o seis días ajustarse a un cambio horario de 6 horas. "Cuando se bloquea este mecanismo (SIK1) en ratas, ellas pueden calibrar sus relojes mucho más rápido", dice Peirson.
Según un trabajo publicado el año pasado por investigadores de Japón, existe una hormona que juega un rol clave en volver a calibrar el reloj biológico. "Aquellas ratas que carecen de receptores de la hormona arginina vasopresina se ven mucho menos afectadas por el jet lag y se ajustan más rápidamente a los cambios de horario", cuenta Peirson.
Sin embargo, transformar este curioso descubrimiento en una cura potencial para el jet lag no será nada sencillo.

Preparación

Cerebro
La glándula pineal produce melatonina, una hormona que afecta los patrones de vigilia y sueño.
Algunos científicos investigan cómo podemos evitar el jet lag si nos preparamos para ello. "Creemos que para muchas personas es importante empezar el proceso de alterar sus ritmos internos antes del vuelo, de modo que lleguen con un leve o inexistente jet lag", afirma Charmane Eastman de la Universidad Rush de Chicago, Illinois. "La mayoría de las recomendaciones y programas de computadora funcionan luego de que se está en la nueva zona horaria".
Junto a sus colegas, Eastman investigó cómo la gente puede ajustar sus relojes biológicos antes de viajar. Los científicos dieron melatonina de venta libre a voluntarios y alteraron sus patrones de luz mediante una gran caja de luz.
Descubrieron que una combinación de una dosis muy pequeña de 0,5mg de melatonina (las dosis comunes son de 3-5mg) con luz diurna intermitente adelantaba los patrones de sueño de la gente, atrasando su reloj circadiano y haciendo que todos los ritmos circadianos del cuerpo ocurran antes.
Entonces, según Eastman, debe tomar melatonina y usar la caja de luz al atardecer durante unos días antes del viaje para despertarse más temprano cada día y así evitar el jet lag cuando viaja hacia el este.
Esto puede hacerse durante una cantidad de días igual al número de franjas horarias que se cruzarán para que el cuerpo se ajuste por completo al nuevo horario antes del viaje. Sin embargo, la mayoría lo hace durante menos días, pero aún así reducen el jet lag al llegar y se sobreponen más rápido.
Al viajar al oeste, Eastman recomienda que se use la caja de luz durante la noche y que la melatonina se tome durante la mañana.

Cambio rápido

Algunas personas utiliza fototerapia para recuperarse del jet lag.
También puede que haya maneras de ajustar el reloj biológico sin fármacos.
Otro grupo de científicos desarrolló una aplicación llamada Entrain que usa modelos matemáticos para determinar cómo nuestro cuerpo puede cambiar de zona horaria con la mayor rapidez posible.
Si los usuarios ingresan a la franja horaria a la que viajarán, la aplicación les dice cuándo deberían exponerse a la luz.
Los investigadores dicen que probablemente sea más sencillo para los viajeros que dividan su día en dos partes, una en la que intenten recibir la mayor cantidad posible de luz y otra en la que traten de permanecer en la oscuridad, básicamente los períodos de amanecer y atardecer.
Este software "debería permitir que alguien supere el jet lag en menos de la mitad del tiempo que lo haría siguiendo los métodos más reconocidos", afirma Daniel Forger de la Universidad de Michigan y coautor del estudio.
Estos horaros no han sido puestos a prueboa en el laboratorio. Para probar su eficacia, se utilizan los datos proporcionados por las personas en el mundo real, y este equipo asegura que tienen datos de más de 5.000 usuarios.
"Con suerte, nuestros patrones podrán integrarse a más dispositivos para que sean más fáciles de seguir", dice Olivia Walch de la Universidad de Michigan y desarrolladora líder de Entrain. "Tal vez los hoteles podrían ofrecer bombillas de 10.000 lúmenes para que la gente pueda recibir luz de día cuando necesiten calibrar sus relojes biológicos".
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Descubren en el Congo un tesoro natural del tamaño de Inglaterra

Trubera del Congo
La turba es un material oscuro y esponjoso, como muestra la foto.
Es una enorme turbera –un humedal repleto de materia orgánica a medio descomponer– y fue hallada en una zona remota de Congo-Brazaville, en África.
La ciénaga cubre un área del tamaño de Inglaterra y se calcula que contiene miles de millones de toneladas de turba, algo que los científicos consideran un enorme tesoro natural.
Analizar este material orgánico rico en carbono, dicen los investigadores, puede ofrecer información sobre alrededor de 10.000 años de cambio medioambiental en esta región poco estudiada.
"Es notable que haya partes del planeta que aún son territorios inexplorados", dijo Simon Lewis, de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, miembro del equipo que descubrió la turbera.
Turbera en el Congo
Los científicos pasaron tres semanas abriéndose camino entre el agua de la ciénaga.
"Muy poca gente se aventura en estos pantanos ya que son lugares en los que es muy difícil moverse y trabajar".
La búsqueda, sin embargo, comenzó desde el cielo: las imágenes satelitales fueron la primera pista de la enorme turbera tropical.
Una expedición, que partió desde el pueblo de Itanga en abril pasado, confirmó su presencia.

Pies mojados

El equipo de exploradores de la Universidad de Leeds, la Sociedad para Conservación de la Naturaleza en Congo y la universidad congoleña Marien Ngouabi, tuvo que hacer frente a cocodrilos enanos, gorilas y elefantes en su camino.
Pero, según cuentan, el mayor desafío fueron los pies empapados.
"Sólo puedes caminar por estas áreas durante un par de meses en el año, justo al final de la temporada seca, así que debes planificarlo bien. Aun así es húmedo todos los días", relató Lewis.
Científicos en la turbera
La capa de turba se extiende 7m hacia abajo.
"Estuvimos dentro del pantano por tres semanas, y el único momento en que teníamos los pies secos era cuando dormíamos en nuestras tiendas de campaña. Para armar las tiendas, teníamos que construir una plataforma porque el suelo está permanentemente empapado".
Los científicos estiman que la ciénaga cubre entre 100.000 y 200.000 kilómetros cuadrados, y la capa de turba llega a ser de 7m de profundidad.
La formación de la turba es parte del proceso por el que la vegetación se transforma en carbón mineral como resultado de la putrefacción y carbonificación en el agua ácida de pantanos, marismas y humedales.
Los investigadores creen que la turbera descubierta contiene miles de millones de toneladas de este material.
"Las turberas se forman porque la materia vegetal que está en el suelo no está descompuesta del todo", explicó Lewis.
"Requiere ciertas condiciones de lentitud para la descomposición, por eso la mayoría de las turberas están en áreas frías".
"Es raro encontrarlas en los cálidos y húmedos trópicos, por eso este es un hallazgo inusual".

Depósito de carbono

Como el área contiene tanta materia orgánica, eso significa que una gran cantidad de carbono está atrapado en el suelo.
Los investigadores dicen que analizar este material, que tiene miles de años de antigüedad, les ayudará a saber más sobre el papel de la cuenca del río Congo en el clima mundial pasado y presente.
"Las turberas, generalmente han sido un enormes depósitos de carbono en los últimos 10.000 años", dijo Lewis.
"Han estado extrayendo carbono de la atmósfera y almacenándolo en forma de turba por mucho tiempo.
Turbera en el Congo
La gigantesca turbera está en una zona remota de el Congo.
"Y lo que hemos encontrado en África central es otra de estas áreas, que por lo tanto suma una pieza de ese rompecabezas que es dónde va todo el carbono de la atmósfera, dónde están las fuentes y dónde los depósitos, particularmente de la era preindustrial".
"Así podemos reducir la incertidumbre sobre el ciclo global de carbono antes de que los humanos empezáramos a cambiarlo".
Los exploradores tomaron muestras y las llevaron a Reino Unido para confirmar su antigüedad y analizar la vegetación que contiene.
Mientras que algunas turberas alrededor del mundo están en peligro, particularmente por el drenaje para abrir paso a la agricultura, los científicos creen que la turbera de Congo está a salvo por ahora.
"Lo remoto de su ubicación es una protección natural. Y mucho del área en la República de Congo ya es una reserva comunitaria: está gestionada por la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza, el gobierno y la población local".
"Ellos tienen un plan de gestión para administrar el área y para aumentar su sustento y sus ingresos".

Mujer de 51 años da a luz un bebé saludable

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La señora Teresa de Jesús Luna es una ama de casa de 51 años y acaba de dar a luz a su tercer hijo y dijo sentirse muy emocionada con esta nueva bendición que Dios le ha dado.
 El bebé llevará por nombre Anderson David, quien nació en el Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina,  a las 2:15 de la tarde de ayer jueves, pesando cinco libras seis onzas.
De Jesús Luna tuvo un embarazo normal, y dijo que no le prestó atención a las opiniones y que por el contrario se sintió muy orgullosa de este.
El bebé nació vía cesárea y su madre refleja una gran emoción.
“Esta es una bendición que Dios me ha dado, cuando empezaron los malestares pensé que era la menopausia y me llevé tremenda sorpresa cuando me dijeron que estaba embarazada”.
La madre reside  en la calle 14 del populoso sector Los Mina, donde vive con sus padres, su esposo David Alcántara, quien es técnico electrónico, sus hijos Kiara y Antony de 21 y 11 años respectivamente.